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Cómo organizarte para sacar una novela adelante en poco tiempo


Lo escuchas continuamente, y lo dices tú también: "no tengo tiempo". Y la falta de tiempo es una realidad abrumadora.


Trabajas, estudias, a veces las dos, te toca hacer gestiones, vas al gimnasio, tienes que mantener la casa, cocinar, cientos de compromisos... En definitiva, llevas una reventada de día, así que cuando te tumbas en el sofá a ver la serie que te permite desconectar del asco de semana, escuchas eso

de "si no te esfuerzas no lo consigues" y "puedes sacar tiempo de donde sea". Entonces, te sientes culpable por no hacer suficiente y por descansar de tus quehaceres, y escribir esa novela que te hacía tanta ilusión se convierte en una obligación más que ya no disfrutas tanto. Se convierte en un objetivo.


Así que lo primero que te voy a decir es que a lo mejor no tienes que sacar esa novela adelante. O mejor dicho, puedes sacarla al ritmo que sea bueno (y sobretodo, sano) para ti.


Lo primero es preguntarte: ¿por qué quieres sacar una novela adelante y por qué tan rápido? Sí, habrás escuchado eso de tal autor que tardó diez años en escribir su novela, y ese otro que hasta los cuarenta no publicó un libro. A veces sientes alivio al escucharlo, incluso te reconforta. Luego se te pasa y de nuevo crees que el tiempo avanza demasiado rápido sin que consigas nada. La novela sigue sin terminarse, y vas creciendo mientras compañeros escritores comentan sus logros, de los que te alegras, pero no puedes dejar de preguntarte "¿cuándo me tocará a mí?".


Tal vez ni siquiera te hayas parado a pensar que esos autores han dedicado su descanso-para-ver-una-serie a escribir, o que han estado durmiendo cinco horas diarias para poder terminar esa historia. El resultado es un libro terminado o incluso publicado, junto a una buena dosis de falta de sueño y planes cancelados que no es visible a los ojos del resto.


Porque al final, la vida son decisiones. Ah, y también circunstancias. También podría ser que ese autor que sí que ha publicado un libro venga de una familia bastante acomodada en la que no se tiene que preocupar por traer dinero a casa, y que puede dedicarse a escribir en los ratos que no está viendo series, porque no tiene que ir a trabajar. Entre la persona que se pasa dieciséis horas sin parar y la que puede permitirse escribir cuando quiera hay miles de posibilidades, y entre ellas, está la tuya.


Así que antes de compartir lo que me ha servido a mí para sacar adelante mi escritura, ten en cuenta lo siguiente:

  • La escritura puede ser o no ser tu prioridad. El tiempo que consigas dedicarle dependerá de lo que decidas sacrificar.

  • Si no quieres o puedes sacrificar otras tareas, está bien. No tienes que renunciar a ver a tus personas queridas, hacer planes fuera de casa o distraerte con películas y series. En mi caso, decidí hacer una serie de sacrificios sociales y de sueño para poder sacar adelante mis novelas. Voy a publicar mi tercer libro en 2026 con una editorial que me encanta, pero he dormido muy mal y me he perdido planes irrepetibles. ¡Está bien si no quieres eso! ¡Ojalá hubiera podido ir a ese viaje al norte con mis amigos de universidad! (ah, y la novela que estaba escribiendo en ese entonces ha recibido un rechazo editorial, así que... no siempre por hacer el sacrificio se consigue el objetivo).

  • Incluso si escribes 500 palabras al mes (o ninguna), y es lo que puedes hacer, está bien. Las circunstancias están ahí, y la salud mental también. Si alguien te dice que no eres suficiente, no le escuches, porque sí que lo eres. Aunque puede que la única que te lo esté repitiendo sea la vocecilla en tu cabeza. ¡Cállala también!


Ahora, con estos puntos aburridos pero super necesarios claros, aquí van los consejos organizativos que me han servido a mí, y que puedes aplicarlos:

  • Escribir a primera hora del día como parte de mi rutina, cuando más fresca estoy. Para mí, supone levantarme a las seis de la mañana. Si eres una persona nocturna, puede que te funcione mejor escribir un rato antes de dormir, siempre a una hora parecida para acostumbrar al cuerpo al hábito.

  • Aprovechar los tiempos muertos en el transporte público o cuando estoy esperando a algo. ¡Unas palabritas siempre salen adelante!

  • Utilizar Google Docs para tener siempre los archivos en todos mis dispositivos, no solo en el ordenador. Así, puedo escribir también en el móvil en el bus sin tener que estar copiando y pegando.

  • Apuntar en el móvil cada idea que se me ocurra, por absurda que parezca. Especialmente aquellas que surgen de repente cuando se te están cerrando los ojos en la cama, que luego se olvidan. Esas ideas luego las reciclo.

  • Daydreaming mientras hago deporte o camino, o mientras hago una tarea que no requiere de mucha carga mental. Para mí, las mejores ideas y desarrollo de trama han surgido mientras iba a correr o caminaba con la música puesta. Encuentra ese huequito en el que te puedas permitir imaginar sin necesidad de escribir.

  • Días de escritura. En mi caso, me ayuda mucho hacerme maratones de un día a la semana, en el que me permito escribir sin parar y disfrutar del proceso.

  • Si puedes sentarte a escribir durante horas, que sea en un espacio recogido, sin ruido, con calma, y con todo lo que necesites, para no ir interrumpiendo el rato que estás con pausas. En estos días, lo que hago es ponerme una mantita, recoger y limpiar mi escritorio, encenderme una vela, calentarme un café en tacita y tener una botella de agua cerca.

  • Tener la escaleta y toda la información apuntada en un Notion. No tiene por qué ser esta aplicación, aunque para mí es multiusos. Apunto cada detalle de personajes o de trama para que no se me olvide después, y siempre lo tengo abierto mientras escribo.

  • Saltarte las partes que me atascan. Parece un delito, pero lo hago continuamente. Hay escenas que en momentos determinados no me apetece escribir, ya sea por el mood, por la complejidad o, sencillamente, porque no tengo ideas en ese momento. No pasa nada, paso al siguiente capítulo y disfruto del proceso. En otro momento, ya lo retomaré.

  • Dejar reposar la novela cuando terminas el primer borrador. Así, verás mejor los fallos "del pasado". Y a veces duele dejar a tu bebé de lado, pero de verdad que ayuda mucho a mejorarla después.

  • Combinar con otras actividades creativas. ¿Dibujas? ¿Tocas algún instrumento? Siempre es refrescante y ayuda a que la creatividad fluya.

  • Haz que exista primero, ya lo mejorarás después. Cada persona es un mundo, pero en mi caso, lo que más me ha ayudado es tener un primer borrador, por malo que sea. Es un alivio inmenso poner punto y final a una historia, porque sabes que está terminada y que tienes material para trabajar en pulirla. Te animo a escribir, y escribir, y escribir, la perfección se podrá perseguir después.

  • Ponerte metas imaginarias o utilizar metas externas para motivarte. Por ejemplo, el concurso de Nuevos Talentos Crossbooks, que termina el 31 de marzo. Tanto si lo presentas como si no, es una fecha interesante para ponerte a prueba. Además, te puede servir para practicar si en algún momento te tienes que enfrentar a una entrega editorial.


Esos son los aspectos que he implementado en mi vida y que me permitió terminar varios manuscritos en 2025 (#ProyectoNazaria, #DameCuatroSegundos, #Proyecto(de)Lulu), reescribir #ProyectoEtheres (se publicará en 2026 con una editorial) y la novelette de Cuando caían las noches.


En 2024 publiqué Cuando vimos la luz con Penguin, y tengo un pequeño secreto: por muy satisfecha que esté con el resultado, el proceso de terminar la novela fue un infierno porque no había aplicado todos estos consejos que la experiencia me enseñó después y que pueden ahorrarte a ti ese mal trago. Ahora, mis libros avanzan a mejor ritmo y sin sufrimiento de por medio.


Ah, y hay varios obstáculos más. El peor de todos viene después de terminar el libro y revisarlo bien. Es la temida espera editorial. Prepárate para las negativas y los silencios prolongados (superiores a seis meses), porque son desesperantes y una vez más, te harán creer que ni tú ni tu historia sois suficiente. Déjame cogerte la mano y decirte de nuevo que son circunstancias que no dependen de ti (qué es comercial en cada momento, si encaja en el catálogo de la editorial, si es lo que estaban buscando...), y también decisiones. En este caso, a lo mejor decides lanzarte a la autopublicación, que es una alternativa igual de válida e interesante. El camino no es fácil tampoco, pero para allanártelo un poquito, te comparto la lista de proveedores y productos que me permitireron sacar adelante mi primera autopublicación y vender casi 600 ejemplares en un trimestre.


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¡Espero que este blog te haya servido de utilidad! 🌸






 
 
 

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